
¿UN PASADO COMUN?
EL REINO DE MU
Para los escépticos y según datos aceptados acerca de la antropología de los humanos en América, Mú nunca existió o debió de existir, pues además de no haber pruebas científicas concluyentes y vestigios que así lo comprueben, tal como sucede en la discusión acerca de Atlantis, solo encontramos las leyendas de diferentes pueblos y para muchos las leyendas son solo inventos.
En el siglo XIX resurgieron las investigaciones acerca de estas leyendas para encontrar un tronco común de las civilizaciones en el mundo, los cuentos de Julio Verne y los libros de Ignatius Donnelly describían a la antigua Atlántida, que se desarrolló en la isla Poseidón según narraban Platón, Criteas y Timeo en los Diálogos, para ellos la isla se hallaba en la región más inestable del Océano Atlántico y desaparecieron por un gran cataclismo, hasta hoy en esa zona existe gran actividad tectónica y semeja las costuras de una pelota de base ball, pero si observamos con detenimiento, se delinea la sombra de algo que perfectamente se adecua a la leyenda.
L´epongleon fue un aventurero que se dedicó a desenterrar a la cultura maya, trabajó durante años en Chichén Itzá y entre otras cosas descubrió y puso nombre al Chac Mol, quien según narraba lo llamó en sus sueños y le dijo donde estaba, no debemos olvidar que en esa época los descubridores eran muy afectos al esoterismo y lo parapsicológico, cosa muy de moda a finales de ese siglo y algo que fue muy criticado durante el racionalismo del siglo XX.
Al estudiar los vestigios de Chichén Itzá y “comprobar” que semejaban en mucho a los hindús, L´epongleon comenzó a tratar de explicar la procedencia de los americanos desde Asia, incluso porque sus expresiones bien podían encontrarse en los antiguos libros como los vedas, las historias de los hombres serpientes, naggas, antecesores de los aryos pandevas, cuyas batallas se relatan en el Mahabharata.
A su vez, este libro se consideraba de procedencia anterior a los hindús, lo que hacía pensar que en Asia debió existir una civilización anterior, James Chuchward, oficial de las fuerzas inglesas de ocupación tuvo acceso a ciertas tabletas que le entregaron los sacerdotes hindús, además de la leyenda de una civilización anterior a la que llamaban Mú; Chuchward dedicó su vida a encontrar los vestigios de esa cultura y llegó a la conclusión que realmente había existido, dando a conocer una serie de investigaciones acerca del reino perdido Mú.
Dichas investigaciones concordaban a las mayas, incluso Brasseur, otro francés, había ya traducido ciertos códices mayas donde se hablaba de una destrucción y en ella se mencionaba la palabra Mú, algo que a L´epongleon lo llevaba a concluir que los antiguos mayas conservaban como los hindús una leyenda de un origen común. La tablillas descubiertas por Chuchward parecían certificar esta aseveración, sin embargo los tiempos que sugirió para Mú resultaban demasiado fantásticos pues hablaba desde 25 mil hasta 150 mil años de antigüedad y esto rompía cualquier tesis del hombre civilizado que la Biblia aceptaba desde Jérico.
La ubicación de Mú estaba al parecer en el Pacifico, entre las Polinesias y Japón, en otra de las zonas conflictivas conocidas de la Tierra, hoy llamada el circulo de fuego, investigaciones posteriores encontraron gran similitud entre los signos de Chuchward y los hallados en la Isla de Pascua, lo que reforzó las tesis de ubicar a Pascua como un lejano puerto entre ambos continentes, que con la desaparición de Mú fue abandonada hasta la degradación de los sobrevivientes con los siglos.
Madame Blavatsky y otros buscadores de la época proponían que estas civilizaciones debieron dejar rastro, no solo en las leyendas sino también en escritos y tal vez una biblioteca antidiluviana, esto los llevó a explorar la posibilidad del Tibet o Mongolia, hacia donde dirigieron sus esfuerzos, incluso Blavatsky escribió Las Estancias de Dzyan, allí aseguraba que un monje tibetano le había certificado y detallado como eran las antiguas ciudades antes de esta civilización; en su famoso libro Encuentro con Hombre Notables, Gurddieff relata parte de esta búsqueda con ellos en Persia, Mongolia y Tibet.
De esta veta surgieron los cuentos de HP Lovecraft y su grupo al inició del siglo XX, en estos se menciona la búsqueda de civilizaciones anteriores a la nuestra que dejaron vestigios antidiluvianos. En la noche de los tiempos, narra la historia de un maestro economista convertido en arqueólogo que busca una civilización del mundo terciario, Las Montañas de la Locura habla de la posibilidad de ciudades en Australia y el Artico a las que llamó los antiguos.
Modelo – el modelo plantea la comunión entre América y Asia en épocas muy anteriores a lo reconocido por las tesis científicas, que no dan al hombre americano más de 12 000 años y consideran que la cultura en el nuevo mundo inició con los olmecas hará solo 3 500 años, cuyas aseveraciones ya se plantearon en este foro. Sin embargo, existen otro tipo de expresiones inexplicables que ha llevado a los insensatos a tratar de encontrar otros caminos.
Ejemplos: Además de la Isla de Pascua, se menciona el Faro de Paracas, Tiwaknaku, Puma Punkú, así como lo similar de los lenguajes y escrituras que a L´epongleon y Brasseur les certificaban esta tesis, posteriormente Magallón escribió el libro Educadores del Mundo donde al comparar los escritos y signos, llega a la conclusión que fueron los mayas los más antiguos y quienes realmente llevaron la escritura a los naggas de naggapur, antes de los aryos, algo que también Ayocuan y Toño Velasco mencionan en sus libros La mujer Dormida debe dar a Luz y Regina.
El descubrimiento de Caral en Perú y las piedras de Ica, cuya antigüedad rompe toda lógica, como las de Guanajuato, mencionadas ya por Lolita, serían otras pruebas, pero los escépticos no tardan en desacreditarlas. Peter Thompkins y Hugh Harleston mencionan que en México también se hallaron tablillas con estos signos antidiluvianos, incluso las muestra en su libro Las Pirámides de México, pero al mencionar a Chuchward y Mú, sus tesis de inmediato fueron desprestigiadas; además como suele suceder con este tipo de pruebas, las desaparecieron.
Recientemente encontraron los restos de ciudades hundidas en Japón, lo que animó a los creyentes a desempolvar de nuevo las discusiones del siglo XIX, sobre todo porque ahora se cuenta con “pruebas reales” de la existencia de Mú. Jon Jang proponía que estos seres todavía manejaban la telepatía, un don que la mayoría de nosotros ya perdimos, también que sus enseñanzas se encuentran tanto en los libros del Hindo como en los budistas, de donde proviene la meditación y el desarrollo de la telepatía entre quienes la practican.
Problemática: A partir de la llegada del cristianismo, todo vestigio que fuera anterior a los dichos de la Biblia fueron destruidos y desprestigiados, puede decirse que esa persecución inició en Alejandría con la muerte de Hipathya y la quema de biblioteca. La llegada de los españoles a nuestro continente nos trajo el mismo camino oscurantísta, desde la quema de todos los libros hasta la persecución de nuestra cultura, a tal grado que dos siglos después se pensaba que en América nunca existió ninguna, lo que sorprendía a los aventureros europeos como Humbolt, cuando comenzó a descubrir los vestigios de Teotihuacan y las pirámides mayas.
En 1790 cuando León y Gama estudió la Piedra del sol, propuso que se trataba de un calendario astronómico, pero los europeos concluyeron que los aztecas no podían tener tal información y la consideraron una piedra de sacrificios. Surgió después la tesis de Bhering, que certifica que el hombre no fue originario y que ellos nos descubrieron con Cristóbal Colón, porque antes Anawak, como se llamaban estas tierras, estaba asilada.
En estas tesis queda claro que los hombres de Anawak son de origen asiático y tienen una genética que explica su llegada hará unos 12 mil años, otros esqueletos hallados en Brasil como "Lucy" (a todos les llaman Lucy) demuestran un origen polinesio, pero han sido poco estudiados, como los australianos que ya se mencionaron en este foro.
Hay salvedades a toda esta historia oficial como Supe y Tiwaknakú, las dos rompen con la antigüedad de nuestras culturas y lo peor, son anteriores a Jericó, ¿Cómo?, eso dirá que la cultura se desarrolló primero en Anawak, pero ahora resulta que las pirámides del Caral son anteriores a las egipcias.
Conclusión: Mú y la Atlántida pertenecieron en el silgo XX a la llamada pseudociencia, quienes creen en eso también creen en platillos voladores, telepatía y otras “mariguanadas”, cualquier tesis que intente apoyarlas de inmediato será desprestigiada con una cascada de insultos y pruebas. Sin embargo, a fines de siglo, con el descubrimiento de Caral, Ica e incluso los vestigios hundidos en Japón, Cuba y Titikaka, hicieron renacer la discusión, pero la cuerda más fuerte de los escépticos continua siendo la falta de un esqueleto que lo compruebe, podrán haber muchos vestigios controvertidos, pero no hay esqueleto.
L´e Plongeon se dedico a estudiar la cultura maya a través de Chichén Itzá, en tanto Charles Brasseur se preocupó más por encontrar una traducción para los manuscritos mayas. En el viaje de Stephens a Yucatán habían aparecido ciertos manuscritos en manos de un maya llamado Juan Pio Pérez, pero resultaba muy difícil saber que decían, por eso Stephens imploraba por una piedra Rosseta, como sabemos la piedra de Rosseta fue la clave para que Champolion descifrara la cultura egipcia.
Por esos años (1848) Brasseur llegó al Mayab y se dedicó a estudiar con los mayas su idioma con la finalidad de hallar algo que le permitiera traducir la escritura antigua presentada por Juan Pio Perez, primero se dedicó a estudiar el Popol Vuh, en especial la caída de las civilizaciones anteriores que ahí se narran y que hoy se consideran solo una leyenda.
La primera pista se puede hallar en el relato de la civilización anterior a la nuestra que fue destruida por el fuego, según la leyenda porque esos hombres tenían el corazón duro y de acuerdo a posteriores traducciones los quemaron, pero Brasseur la tomo más literal y 1861 anunció su descubrimiento.
Es importante decir que en la historia de los soles también el tercer sol fue destruido por una lluvia de fuego, debido a grandes terremotos y la explosión de un volcán, pero los estudiosos lo atribuyen a una época referida a Cuicuilco.
En el manuscrito Troano, Charles Brasseur encontró la comprobación de las traducciones del maya quiché del Popol Vuh, ya que aparecían indicios de una antigua destrucción en uno de los cuadretes, para lograr la traducción se basó en los datos de Landa y sus propias investigaciones en la escritura maya, su conclusión fue la siguiente:
“En el año 6 kán, en el mes zac y 11 muluk sucedió una terrible desgracia que duró hasta 13 chuen” (tres días), aquí fue donde tradujo Mú, llegando a la conclusión que se refería al antiguo reino y también halló el numeral 8000, por lo que tradujo esa fue la época que cayó.
Es importante señalar que esta traducción ha sido desprestigiada por los actuales investigadores, ya que consideran muy aventuradas las conclusiones de Brasseur, sobre todo porque hoy la corriente Knorosov plantea soluciones más regionales, para las corrientes norteamericanas de hoy se interpreta al manuscrito Troano como parte del Códice Madrid o Trocortesiano.
En cuanto a Lé Plongeon, llegó a Yucatán en 1873 después de un largo viaje por Perú, él era un fotógrafo y tenía ya una visión especial de los antecedentes de Anawak según su propia teoría después de tan largo viaje y esta se acomodaba muy bien a las traducciones de Brasseur.
Por último y hablando de traducciones, estas son muy especiales, ojo: Ti wak na kú, “lugar de la sexta casa del señor”, Ah na wak, “la casa del sexto señor”, teotl ti wak kán, "lugar del sexto señor sabio", ¿casualidad?, según los mayas wak se dice también sacar una cosa de la otra, como entretejer una historia con otra en este caso serían las 6 historias,